Desarrollado a finales del siglo XIX por el capitán Max von Stephanitz a partir de pastores regionales alemanes, el Pastor Alemán se convirtió en el estándar mundial de perro policía, militar y de servicio. Valiente, intensamente leal y entre las tres razas más inteligentes, prospera con un trabajo claro y un único guía de confianza. No es un perro casual: poco ejercitado o sin entrenar se vuelve ansioso y reactivo, y genéticamente es propenso a displasia de cadera y codo.