Criado en las montañas de la prefectura japonesa de Akita desde el siglo XVII como cazador de osos, jabalíes y alces, el Akita es famoso en todo el mundo por Hachiko, el perro que esperó en la estación de Shibuya a su dueño fallecido durante nueve años. Símbolo de lealtad en la cultura japonesa, el Akita actual es digno, silencioso y muy unido a una sola familia. No es perro para novatos: muestra agresividad fuerte hacia perros del mismo sexo, desconfía de extraños y requiere socialización temprana cuidadosa. Vida media 10–13 años.